Formado por los pequeños barrios del Call, Sant Just i Pastor, Santa Maria del Pi, la Catedral, Santa Anna, La Mercè y el Palau, el gótico es un laberinto de callejuelas y rincones mágicos que asaltan al visitante cuando menos se lo espera.
Su estructura se mantuvo intacta hasta el siglo XIX, con la transformación de los cementerios parroquiales en plazas públicas, la remodelación de grandes edificios o el derribo de las murallas. Precisamente un tramo de muralla se puede observar en la Catedral de Barcelona, uno de los muchos lugares de interés que podemos encontrar, junto con la Basílica de la Mercè, la Plaza Sant Jaume, la Plaza Real, el Portal del Ángel o el mítico restaurante modernista Els Quatre Gats, frecuentado por Santiago Rusiñol i Prats, Ramon Casas i Carbó y Miquel Utrillo, entre otros.
Una definición sería que es paseo peatonal por excelencia de Barcelona, calle que empieza en la plaza cataluña, desembocando en el mar.
Es unos de los ejes principales de nuestra ciudad, en donde podrán encontrar desde floristerías hasta las tiendas más variopintas. Esta calle se encuentra saliendo del Hotel a la izquierda, llegando en tan sólo 2 minutos.