


Desde siempre, la ciudad de Barcelona se ha distinguido por su vocación de anfitriona. Eventos de proyección internacional, deportivos, culturales y musicales, reúnen año tras año a millones de personas. Desde el Circuito de Catalunya de Motociclismo y Fórmula 1, pasando por la primera edición del Forum de las Culturas en 2004, hasta los Juegos Olímpicos de 1992.
Referente musical
Con la llegada de la primavera, Barcelona se convierte cada año en el escenario de festivales musicales de gran proyección internacional, como el Primavera Sound, que se celebra durante tres días a finales del mes de mayo, y el Festival Internacional de Música Avanzada y Arte Multimedia, Sónar. En la última edición de este festival, más de 80.000 personas pudieron disfrutar de una programación musical que combina los grandes nombres de la electrónica actual con propuestas de corte minoritario. Durante el mes de julio tiene lugar el Festival Grec, con propuestas más eclécticas, mientras que en los meses de invierno se suceden otras citas de carácter más independiente en diversas salas de la ciudad, como el festival Wintercase. Los grandes estadios deportivos también se ponen al servicio de artistas de masas como Coldplay, U2, Madonna y Depeche Mode, entre otros.
La vida nocturna de Barcelona también atrapa al turista desde múltiples propuestas lúdicas. El popular barrio de Gracia cuenta con un gran número de bares tranquilos y terrazas al aire libre repartidas entre sus pequeñas y acogedoras plazas. Cerca del hotel, el barrio de El Raval, a un lado de Las Ramblas, y el barrio Gótico, al otro, concentran gran parte de la oferta nocturna de bares y pubs. El Eixample, el Poble Espanyol y el Port Olímpic, por su parte, reúnen la oferta nocturna más comercial.
Barcelona, a los pies
Cada rincón de la ciudad de Barcelona es un reclamo único para el turista y el kilómetro 0 por excelencia para empezar a conocerlos es la Plaza Catalunya, donde está ubicado el Hotel Olivia Plaza. No sólo es la plaza más famosa, sino también la más concurrida y la más grande. Alrededor de sus cinco hectáreas, miles de turistas no pierden la oportunidad de fotografiar una de las instantáneas más típicas de la ciudad: las palomas comiendo de la mano del turista. La Plaza Catalunya es, además, el punto de partida de las principales rutas turísticas y accede, por ejemplo, al imponente Paseo de Gràcia y a la más comercial Puerta del Ángel. No obstante, si hay una vía que reúne todos los ingredientes para el disfrute y diversión del paseante, esa es Las Ramblas, que va a parar al puerto antiguo de la ciudad. Kioscos de prensa, de flores, de pájaros, cafeterías, terrazas, restaurantes, pintores, estatuas humanas y músicos se dan cita a lo largo de esta mítica rambla, que acoge también varios edificios de interés como el Palacio de la Virreina, el mercado de la Boquería y el Gran Teatro del Liceo.





